• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

El sin techo que logró unirse a la universidad de Cambridge

LA VANGUARDIA DIGITAL /




Nota publicada: 2018-01-11

11 de enero del 2018.- De vivir en las calles a entrar en la universidad de Cambridge. Ese ha sido el radical cambio de vida que ha protagonizado Geoff Edwards, un británico de 52 años que recientemente ha iniciado sus estudios en el prestigioso centro académico para cursar la licenciatura de Literatura Inglesa. “No puedo decir que esto sea con lo que siempre he soñado porque, en realidad, ni siquiera pensaba en la universidad”, admite. Ahora, su gran pasión, la lectura y los libros, ha acabado rescatándolo del pozo en el que había caído y le ha abierto las puertas de esta nueva e impensable aventura.

Natural de Liverpool, Edwards realizó durante su juventud varios trabajos puntuales, la mayoría de ellos en el sector agrícola. Pero la falta de oportunidades y las pocas perspectivas de encontrar trabajo y estabilidad le empujaron a abandonar la ciudad, aunque sus planes por aquel entonces no pasaban por estudiar. Llegó a Cambridge, pero su situación allí siguió sin mejorar, así que se vio obligado a vivir en edificios ocupados o en la calle, siempre cerca de los empleos temporales que iba obteniendo. A la espera de que llegaran condiciones más favorables, recogía libros en las bibliotecas y en las tiendas de caridad. Algo que le ligaba, aunque fuera inconscientemente, al mundo de la lectura. Según cuenta él mismo, era su particular forma de escapar de la precaria realidad que marcaba su día a día.

Vender ejemplares del “Big Issue” cambió su vida

Tras varios años deambulando por las calles de Cambridge, sin un rumbo ni objetivo claro, acabó aislado y angustiado, preso por la desesperanza. Fue entonces cuando lo que hasta aquel momento había sido solo un hobby se convirtió en su salvavidas para alejarse de las calles, la depresión y el paro. Con ayuda de algunas organizaciones benéficas, empezó a vender ejemplares del “Big Issue”, un periódico formado por personas sin hogar que buscan reincorporarse al mercado laboral y a la sociedad. Emprendió aquella tarea sin saber que aquel humilde rotativo iba a cambiarle para siempre la vida.

“Big Issue” es un semanario que se reparte en las puertas de los comercios y los supermercados de las ciudades inglesas. A cambio de dos libras y media por ejemplar, ofrece piezas interesantes con reportajes de actualidad, entrevistas y artículos de opinión. Sin embargo, la particularidad del periódico es que en su última página de cada edición narra la historia personal de superación protagonizada por uno de los vendedores. El caso de Edwards superó todas las expectativas. La repercusión generada con su historia permitió al británico recuperar el camino que desde pequeño parecía trazado para él.

Asentado en aquel modesto trabajo, Geoff Edwards fue recuperando el espíritu que había quedado escondido tras tantos años deambulando por las calles. Aquel que le habían inculcado sin saberlo sus padres, un cartero y una oficinista, durante una infancia marcada por los libros que llenaban las estanterías de su casa. Como si de cerrar el círculo se tratara, reanudó su formación, aparcada hasta entonces, y comenzó un curso puente de acceso a la universidad. Sus excelentes resultados empujaron a sus tutores, conscientes de su potencial, a recomendarle que intentara conseguir una plaza en uno de los colleges de Cambridge. El resto es historia. Edwards entró en el Hughes Hall, el centro más antiguo de la emblemática universidad inglesa.

Su determinación y su pasión por las letras han convertido oficialmente a Geoff Edwards en alumno de la universidad de Cambridge. “No conocía a nadie que hubiera ido a la universidad”, admitió él mismo, que ve como la realidad ha superado cualquier expectativa que pudiera llegar a imaginar mientras vagaba por los callejones de la ciudad. Su radical cambio de vida le ha convertido en una figura admirada por todos. Incluso él mismo confiesa que se trata de “la primera cosa de mi vida de la que estoy orgulloso”. Aunque seguramente sin haber vivido su particular calvario como mendigo no hubiera llegado a cruzar las puertas de la universidad cada día con el orgullo y la satisfacción que lo hace hoy este trotamundos universitario.

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