• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

La gran fauna africana también se ve afectada por las guerras

LA VANGUARDIA DIGITAL /




Nota publicada: 2018-01-11

África, 11 de enero del 2018.- Los conflictos armados no solo provocan daños irreparables en los humanos. Las guerras también son un infierno para los grandes animales en África. El alto el fuego y la recuperación de los recursos suficiente para defender el medio ambiente son elementos claves para garantizar la supervivencia de especies como rinocerontes, elefantes, hipopótamos o leones, según destaca un artículo científico publicado esta semana en la revista Nature por los investigadores Joshua Daskin y Robert Pringle, de la Universidad de Princeton (Estados Unidos).

Los autores analizaron cómo décadas de conflicto en África han afectado a poblaciones de la gran fauna africana. Más del 70 por ciento de las áreas silvestres protegidas de África cayeron dentro de una zona de guerra en algún momento desde 1946, muchas de ellas en repetidas ocasiones, según han constatado estos dos investigadores Cuanto más a menudo se producen las guerras en una zona concreta, más pronunciada es la caída de la población de grandes mamíferos, detalla el ecólogo Josh Daskin, autor principal del estudio.

”Es suficiente con que se produzca un número relativamente pequeño de conflictos, un conflicto en unos 20 años, para que la población promedio de la fauna silvestre disminuya”, indica Daskin.

Las áreas con las batallas más frecuentes, no necesariamente las más sangrientas, pierden el 35 por ciento de sus poblaciones de mamíferos cada año, según la estimación que se aporta en este estudio.

Aunque algunos animales son asesinados en fuego cruzado o por minas terrestres, la guerra principalmente cambia las condiciones sociales y económicas de una manera que hace difícil la supervivencia de los grandes animales, apunta por otra parte el coautor del estudio Rob Pringle.

La gente dentro y cerca de las zonas de guerra es más pobre y más hambrienta; así que cazan más a menudo para obtener valiosos colmillos o cazan animales protegidos para comer, recuerda Pringle. Además, en situación de guerra, los programas de conservación no tienen recursos económicos y capacidad política para proteger a los animales.

Esperanza de recuperación

Uno de los aspectos esperanzadores del estudio es que las guerras por si solas no provocan la extinción de especies y, una vez recuperada la paz, las poblaciones de animales salvajes pueden volver a una situación relativamente normal. La mayoría de las veces, algunos animales sobreviven guerras.

Los investigadores encontraron poblaciones de animales completamente aniquiladas en un territorio concreto solo en seis ocasiones, incluido un gran grupo de jirafas en un parque ugandés entre 1983 y 1995 durante dos guerras civiles.

Otros estudios han analizado zonas de guerra individuales y encontrado poblaciones de animales que se encogen y otras que crecen. Por ejemplo, la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur es ideal para la vida silvestre porque “actuó casi como un parque de hecho durante casi siete décadas”, dijo Daskin.

El nuevo estudio cubrió todo el continente durante más de 65 años. Los investigadores analizaron 10 factores diferentes que podrían cambiar el número de poblaciones, incluida la guerra, la sequía, el tamaño de los animales, las áreas protegidas y la densidad de población humana. JEC - AP

Artículo científico de referencia:

Warfare and wildlife declines in Africa’s protected areas. Joshua H. Daskin and Robert M. Pringle

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