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Evacuan a un centenar de civiles de Guta Oriental

El País /




Nota publicada: 2018-03-14

Beirut, 14 de marzo del 2018.- Un centenar de civiles ha abandonado este martes el enclave de Guta oriental, según ha informado Yuri Yevtushenko, responsable del Centro Ruso para la Reconciliación de Siria, en declaraciones recogidas por EFE. La zona de Guta Oriental es un bastión rebelde situado en la periferia de Damasco donde según las fuentes permanecen entre 165.000 y 400.000 personas. Lo han hecho en varios grupos a través del corredor humanitario habilitado y del paso terrestre de Wafidin, desde donde los canales de televisión sirios han difundido esta mañana las imágenes de exhaustos civiles, entre ellos mujeres, niños y varios heridos, descendiendo de autobuses.


La evacuación tiene lugar después de que Jeish el Islam, la principal fuerza armada de Guta, hiciera público este lunes un comunicado asegurando que la milicia “ha alcanzado un acuerdo con Rusia a través de la mediación de un equipo de la ONU”. Por su parte, Linda Tom, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Siria, ha desmentido en conversación telefónica y desde Damasco toda mediación de la ONU en el acuerdo.


“Los equipos de la Media Luna Siria (SARC, por sus siglas en inglés) están realizando su labor humanitaria y proveyendo servicios a las familias que están saliendo de Guta Oriental”, ha escrito en otro tuit la SARC. Se trata de la segunda salida de civiles desde que hace dos semanas la ONU anunciara una tregua nacional de 30 días, seguida por la pausa humanitaria diaria de cinco horas decretada en Guta por el presidente ruso, Vladimir Putin. Desde entonces, ambos bandos enfrentados se han hecho mutuamente responsables de las incesantes violaciones del alto el fuego. 


El Ejército regular sirio prosiguió este martes con la ofensiva terrestre tras haber recuperado el control del 60% de los escasos 100 km cuadrados de Guta Oriental. Para ello, ha partido el enclave en dos, dividiendo a las fuerzas insurrectas allí afincadas. Más de 1.000 personas han muerto y cerca de 5.000 han resultado heridas en Guta bajo la ofensiva aérea siria, según el recuento que hace Médicos Sin Fronteras quien ha denunciado la drástica situación humanitaria y médica que viven sus habitantes. Un balance que engrosa el anunciado el lunes por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que cifró en más de 500.000 las muertes en una contienda que este jueves cumple siete años. 


Las dos principales milicias islamistas que controlan la zona aseguran haber dirimido sus trifulcas pasadas y que se enfrentan unidas al embiste de los uniformados regulares sirios. “Proseguiremos la lucha armada hasta el final”, han afirmado a este diario en conversaciones vía WhatsApp los portavoces de tanto Jeish al Islam (principal fuerza en el enclave), Ammar al Hassan, como el de la milicia Faylaq al Raham, Wael Aluan. Este último, cifra en 20.000 el número de combatientes que suman ambas facciones islamistas.


Guerra psicológica 


Con el ojo de la comunidad internacional puesto sobre Guta, los frentes leal e insurrecto se han empleado a fondo esta semana en los medios de comunicación y en las redes sociales en una guerra de desgaste psicológico. Para Damasco, se trata de acabar con esta estratégica bolsa opositora desde donde los armados atacan con morteros las barriadas de la capital. Para los rebeldes, resistirse a una evacuación forzada a tierras insurrectas dominadas por facciones enemigas. A cada anuncio hecho por los medios estatales sirios sobre la inminente rendición de los armados, le ha seguido un comunicado de los insurrectos negando toda negociación con el régimen para su rendición.


Con ello han añadido aún más confusión sobre el destino de unos civiles hoy atrapados en el doble cerco insurrecto-leal y en una doble guerra marcial y psicológica. Voluntarios de la SARC que participaron en el último convoy humanitario han asegurado a EL PAÍS que varias familias cercadas han acusado a los armados de atacar a los  civiles que intentan escapar del cerco. Igualmente, los activistas locales han denunciado los bombardeos de la aviación siria sobre los corredores humanitarios. Hastiados, los habitantes de Guta han solicitado simultáneamente el apoyo internacional para frenar los indiscriminados bombardeos de la aviación siria, y el de los líderes locales para presionar a los grupos armados a una negociación que ponga fin a los bombardeos, cinco años de cerco y evite que los vecinos tengan que abandonar sus hogares.


En la localidad de Kafer Batna, en Guta, al menos un manifestante ha muerto este lunes a manos de francotiradores enmascarados y otros seis han resultado heridos cuando 700 vecinos protestaban contra la presencia de insurrectos armados, según informaciones del Observatorio sirio. Esta misma fuente asegura que el malestar social se ha sentido en otras localidades controladas por facciones armadas como Hamuriya, Saqba, Zamalka y Arbin, por lo  que dignatarios locales han emprendido negociaciones con Damasco para buscar una salida política y poner fin al "baño de sangre".


Desde los sótanos de Guta, los civiles dicen sentirse “abandonados por la desidia de la comunidad internacional”. El Consejo de Seguridad de la ONU se volvió a reunir este lunes para presentar un nuevo alto el fuego después que la representante de EE UU, Nikki Haley, admitiera que el actual “ha fracasado”. “Esto no es un alto el fuego. Es el régimen de El Asad, Irán y Rusia continuando su guerra contra sus opositores políticos”, acotó Haley antes de advertir de que Washington responderá por la fuerza a todo nuevo ataque químico del regimen sirio tal y como hiciera en el pasado, en referencia al lanzamiento de misiles contra una base aérea siria en abril del año pasado tras responsabilizar al Gobierno de El Asad del ataque químico dejó más de 70 muertos en la localidad de Jan Shaijun.


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