• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

¿Somos diferentes o qué nos pasa?

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2018-05-07

La semana pasada tuvimos la fortuna de visitar nuevamente la pujante ciudad de León Guanajuato para asistir a un evento de criptomonedas que me dejó un agradable sabor de boca, no solo por la capacitación impartida por una pareja de guatemaltecos que exudan positividad, dinamismo y buenas vibras, que saben que todo lo que vale la pena en esta vida se gana con el sudor de la frente que implica no necesariamente trabajar con el pico y la pala, sino con metas y estrategias encaminadas al logro de objetivos planteados a priori.

Una experiencia de capacitación centrada en el desarrollo personal y humano, en el reconocimiento de la necesidad de cambiar paradigmas y entender la importancia de la  inteligencia emocional para ser asertivos; pero que también tocó los qué y el cómo lograr avanzar en la escalera de los logros económicos que esta nueva dimensión de invertir en el dinero digital y mercadeo de criptodivisas ha traído consigo. 

De entrada, León se percibe como una ciudad de intensa actividad económica que tradicionalmente giraba en torno a la industria de calzado y artículos de piel -insumos de “primera necesidad” para el género femenino, sobre todo-, al que se le ha sumado el boom de un sector automotriz muy dinámico que abastece la producción de vehículos para General Motors, Mazda, Honda y Volkswagen y da cuenta de aproximadamente el 74% de la inversión estatal de los últimos años.

Lo anterior ha transformado indiscutiblemente al estado en muchos sentidos, ya que se ha constituido prácticamente un corredor industrial del Bajío, conformado por poco más de 20 parques industriales distribuidos estratégicamente en municipios aledaños a León, como Silao, Celaya, Salamanca e Irapuato, tocando a otros que tradicionalmente vivían primordialmente del turismo, como Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende.

Como todo turista que se precie de serlo, privilegiamos las visitas al centro histórico y recorrer a pie la Calzada de los Héroes y su monumental Arco Triunfal o de la Paz, considerado el símbolo de la ciudad y orgullo nacional. Un atractivo turístico muy aprovechado por los lugareños que se dan cita para ejercitarse, paseos románticos y familiares, circundado por una zona restaurantera, bares y antros que son el atractivo nocturno del área.

La calzada culmina en una pequeña calle que conduce al Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, una estructura neogótica estilizada y majestuosa, con vitrales espectaculares y puertas de bronce esculpidas con elaborados motivos religiosos, consideradas como las puertas más grandes del mundo instaladas en un templo sagrado.  En el interior existen criptas y catacumbas para depositar cenizas de difuntos.  Imaginamos que no de cualquier simple mortal, como suele suceder por los altos costos asociados al “bien morir” y el eterno descanso custodiado por ángeles, un deseo que la santa iglesia católica ha capitalizado muy bien.

León es un municipio actualmente gobernado por el PAN y a juzgar por los comentarios vertidos desde taxistas hasta exitosos empresarios que nos tocó conocer por aquellos rumbos, seguirá vestido de azul, al menos por algún tiempo.
Obviamente, no todo es color de rosa, no nos engañemos; la gente se queja también de la falta de oportunidades, de los sueldos tan bajos que perciben y que difícilmente alcanzan para sostener una familia sin contar con el apoyo del o la consorte para ello. Lo que me maravilló es la tranquilidad -o ¿será resignación?- con que esto se comenta, las ganas de seguir trabajando para salir adelante y, no echarle la culpa de todas nuestras penurias al partido en el ejercicio del poder. 

¿Será por ello que los candidatos que le apuestan a tumbar a los de la “mafia del poder” no se perciben fuertes en esta zona? Será el sereno, pero mientras como ciudadanos no entendamos que el verdadero cambio empieza con nosotros mismos, seguiremos presos de los vaivenes políticos, independientemente de cuál sea su color.

Finalmente, tal vez sea cierto lo que escuchamos en el curso de “Liderazgo al más alto nivel”,  el gran líder es aquel que logra que la gente diga “lo hicimos nosotros mismos”. No se diga más.



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